Cuando veo la ironía,
cuando la impaciencia llena al cuerpo que me mira,
cuando siento desespero en las palabras que salpican contra el suelo.
Cuando ya no hay risa ni brisa, ni motivos, me sonrío.
Cuando no me sé explicar tus gestos,
cuando no entiendo tus miradas,
cuando logro asimilar que no comprendo nada
me abruman estas ganas de llorar y me sonrío.
Cuando tengo miedo a hablar
A veces, cuando me da miedo luchar,
me sonrío, de no saber qué va a pasar.