lunes

No quedamos

No sin esperanzas se sienta uno en los vaivenes,
se para uno de frente a la puerta del tren,
piensa uno en engordar y practicar la lectura y la postura;

No de la nada le nace a uno juguetear con el abismal miedo de saludar a las desconocidas,
invitarlas a salir, tomarlas de la mano o acariciarles el lóbulo de la oreja.

Al menos yo,
que estoy un poco muy cansado,
al menos; yo qué sé de la suerte;

estás tan lejos, en cualquiera de los sentidos
esa noche nos conocimos
y esa noche habría apostado todo, lo juro,
pero no sé, me ahuyentó tu abrazo,
que fue como un lazo al cuello,
como un lazo y un hachazo al viaje en que me había envuelto

no eres mi tipo,
soy un niño, tú eres una niña también,
pero no eres mi tipo,
quizá te agrade mi boca y lo que dice
quizá me agraden tus manos y cicatrices,
pero no eres mi tipo,
no lo pretendas ser.