jueves

te adoraría

Esta vez te tocó ganar la desgracia de salir triunfante.
No escogí yo el dejarme vencer por tu seguridad.

Tú has tenido el honor del terrible lujo de la independencia
caminar rendida a tu desobediencia,
mitigar cada deseo en su respectivo placer
y llenar cada vacío de la piel.

Has sido tú quien se fue.

Quizás haría falta superar la estética para entender la ética de tu maldito andar.
Quizás haya necesidad de asesinar cada latir que tu recuerdo incendia en mi palpitar,
quizás no quedaría más que perdonar tu alevosía
porque quizás, si osas volver, te adoraría, no faltaría más.
Es que aun no sé diferenciar
entre lo que realmente me gusta de una mujer
y lo que de ella aprendí a amar.
Nunca bastará con la mirada fría
nunca será suficiente el rencor
pues entorpece el andar la miopía
de no poder mirar el sol

Endulza los recuerdos y las cicatrices
haz arder la ilusión.
Por supuesto que pretendo penetrar en tu mirada hasta llegar al instante donde nacerán los sueños, tu memoria de recuerdos, tu garbage, por supuesto que pretendo quedarme con el pedazo de memoria que te gustará recordar, por supuesto...

Yo no sé nadar en aguas poco profundas, si no hay sustancias en el teatro que conecten como rastro de fantasma con pasados, con injurias, con nuestras llagas, si las miradas no se hacen un acceso a las cosas que no se dicen, si los gestos no generan un programado deja vu, si no me pretendes golpear yo no sé qué hago contigo.

Ojalá distingas la inocencia y el asombro de aquello tan maldito que sueles odiar y, a veces, amar.

Yo estoy dispuesto a bailar contigo la danza más hermosa y misteriosa envuelto en las llamas más ardientes de nuestro día a día.

Triste sería que no notes todo lo que me esfuerzo por mantener la niñez, la inocencia. Todo por ti.

sábado

Hogar, dulce hogar.

Mi mamá me hace sentir tan fuera de mi hogar, desde que atraviesa la puerta, parece como si el yo tocar los muebles de la casa arruinan toda la armonía del orden que ella plantea, y ningún trasto es para nada si yo lo estoy usando, la silla del comedor no es para moverla, el sofá no es para acostarse, la mesa no es para poner la laptop, la desktop no es para comer, nada es para nada, la casa no es para vivir...

El ceño fruncido es su forma más común de mirar, no sabe llegar y descansar y si no le cuento toda la verdad, si oso no tratarla como a la mejor amistad, me reprocha como si no la respetara.

Y me enferma no sentirme en mi hogar, sin tener adonde ir no me quiero quedar y prefiero pasar toda la tarde metido en la pc a verle odiarme por no querer comer antes de las tres.

Cuando sea grande, no quiero ser como vos.

martes

La maquinaria

El orden se reparte entre insinuaciones y sátiras,
ningún ordenado sabe de él a menos que oses preguntar,
la simetría con que visten y caminan no parece nada visto jamás.
no se hablan, pero cada quien sabe el papel de cada cual.

La guerra del otro conmigo

Me resulta complicado pensar concretamente lo que siento por ti, y me hiela tu recuerdo y me derrumbo si te veo, porque no sé qué decir... y te saludo, y las ganas de hablarte, de tener conversación, y que me tengas la confianza para hablar de cada cosa, la seguridad de que a mi no me parece tonto hablar de cualquier cosa, aunque sea algo trivial.
Entonces no estás nunca tan despierto, ni con tantas ganas de dormir
todo por culpa de tu trabajo fuera de horario, duermes de día, a veces, duermes de noche otras veces
no se puede culpar a nadie más que a ti de tu desorden, a tu indecisión, a tu desgana
es tu tregui lo que nunca te perdonará nada. Vete a dormir... buenas tardes, habla contigo... deja de hablar. Hablas demasiado, no callas, siempre evaluando y sobrevaluando todo... enamorandote hasta de quien te vende las entradas para el cine... madura.

Alguien debió haberte enseñado, que no se puede vivir así, no en este mundo...
aléjese un instante del momento,
figúrese la esencia de lo que no palpamos,
regálele un vistazo a su futuro,
proyecte por un rato su pasado,
trace la curvatura de sus actos,
sin miedo a garabato en lo trazado.


domingo

... Cuando el alma se parte en dos, y más que eso, se ha olvidado en el tiempo para que la carne y lo real tome las riendas del mundo, la sed comienza a crecer, y no cede… se adueña de cada neurona y se entremezcla con todo lo que sentimos, haciendo de cada sensación el ejemplo perfecto para alcanzar el cielo y gemirle a Dios en la cara, pero así como crece la sed, se vacía el alma, que no existe y el hipotético agujero de tu pecho, se torna negro y profundo… pero recuerda, “un agujero no tapa otro agujero, solo lo hace mas grande”… el destello de la luz del sol, con tu cuerpo a medio desnudar en medio del desahucio de un mar seco y sin emociones o vacías y sin sentido, fijándose en tus negras pupilas te hará sentir el frío del alma, entonces dios, Gaia, la vida misma, penetrará tu ser y te hará encontrar aquello que buscas para saciar tu sed, llenar el vacío y curarte el alma… Entonces conocerás la verdad y la verdad te hará libre…