sábado

Te odio

Y al olor a ti que sale de tu pelo,
que me envuelve y me hala hacia lo absurdo,
hacia el estanco de caer en ti sin caer contigo.

Odio saber que me tienes pendiente,
que me escuchas y me miras aunque estés ausente.
Cuan impecable omnipresencia te compone,
llenando mi intimidad de un ridículo vacío.

Quedas intacta de mi,
del ácido que esparcen mis palabras,
de mi intento de tocarte la mirada, el corazón y las agallas.

Quedas sola, solitaria, única;
imperfecta sólo para hacerme desearte un poco más,
porque nunca es suficiente.

Contigo no vale renegar de mi o de mi pasado,
no vale comprenderme eterno ni soberbio, ni minúsculo.
Sigues ahí, siendo ideal, mas no para mi.

No hay comentarios: