miércoles

Amor.

Te contaré en retrospectiva una historia hermosa. Fue calurosa la noche en que quise volver a ver tus ojos al despertar, querer palpar tus labios al llegar; porque después de todo no pude evitar ser un romántico, que entrega el alma por un sueño. Romper contacto con el mal que se hizo dueño de mi historia, de mi inocencia, de mi inconsciencia y de mi credo, fue sin remedio el indicio de algo bueno, eso creo; Es que no supe mitigar el desespero de no sentir el suelo, perder el rastro de mi última oportunidad para olvidar el duelo.

Así terminé solo, sobre la arena, y las olas eran ya sólo mareas, sin trasfondo, sin poemas; no pude perdonar quien era, y esa vida de banalidad era la rea. Entonces era fatal, no soportar la realidad, de no poder quitar de mi mirar tu molde.


Mierda, que te extraño, que de verdad no conozco...

El miedo y su poder

Cada recuerdo termina en tu espalda,
porque te vas... y sólo te veo.

viernes

Te di todo el tiempo que traté de esconderme de ti, bastaba mirarme, lo sabría al instante, lo sabías, volvería a ti, y como la primera vez, te amaría. Pero nunca llegaste, y en un punto de mi desespero por desaparecer, se fue el miedo, y encontré sin mirar tan lejos que alguien me esperaba para amarme y darme el mundo.

Todo pasó muy lento, durante mucho tiempo, pero después pasó muy rápido, y pues... pasó, ya fue.

jueves

Quise darte una vida, con tus impulsos, con mis errores, con tu desgane, tu terquedad, tu aburrimiento, con tu rutina. Una vida con todo lo que me pudieras ofrecer, tu indecisión, tus miedos, tu inconsciencia, tu ignorancia, tu repudio, el dolor de toparme contigo molesta, aburrida, ocupada, cansada...

Quise darte una vida que fuera tuya, darnos una vida que fuera nuestra. Nunca dejar de amar tu sonrisa; recordarte es mi más grande dolor, y recordarte es mi vida.
Tú puedes sin mi,
yo puedo contigo,
no puedo sin ti
tú quieres conmigo.

Yo muero por ti
tú mueres conmigo,
no puedo sin ti
no puedes conmigo.

No quieres sin mi
no quieres conmigo,
yo puedo sin ti
yo quiero contigo.

No puedo sin ti
no puedo contigo,
tú mueres por mi,
y te vas sin decir nada.
Estoy seguro de que te gustará lo que ahora hago para estar tranquilo.

Me ando despegando de la piel

sábado

Réquiem a un amor

Déjame dormir en tu sangre, con la seguridad que eso implica.
Con el caos y la pena de estar tan fuera del mundo
en este orden místico que nos limpia de lo accesorio.

Llévame a la materia de algo distinto,
de descubrir el suelo de tu alcoba
de besarte la piel como a mí mismo
de susurrarte secretos a golpe de corazón.

Tócame con la esperanza de que ya no estés muerta.

La madurez es un metal oxidado que hay que saber tocar
porque corta y porque infecta.

Bésame con el temor de que me veas morir.
Ámame, con el pavor de que te vea yo.