lunes

No sé si domesticado,
o un poquito frustrado.

Apatía

No sé si es válida excusa
esconderte detrás de las incompetencias del medio
para hacer llegar el mensaje
sin gestos, sin miradas, sin tiempo.

Sin embargo no quiero excusarte,
no quiero justificar
en que no hice advertir mi desespero,
en que eres tonto y quizá no notaste que no se trataba de un juego.

Tal vez no tenga sentido para ti,
en el mundo que vives,
tan ajeno y lejano
pero yo si espero.
De ti yo espero.

No fuiste mi última opción,
fuiste la primera
y creo que,
de todo,
eso es lo peor.
... pero estaba ahí, y hablaba en serio
no fue efímero ni vano,
el tiempo sólo lo mantuvo,
los recuerdos detuvieron el impulso de dejarme
él no había olvidado nada
todo estaba intacto en su mente
como si fuera cierta aquella magia de la que tanto habló.

Era un poco adorable,
implacable,
me irrita oírlo hablar con la mirada
con su maldita mirada.

Aun recuerdo las veces en que cerraba los ojos para explorar mi cara con sus labios
cómo sentía el caminar de sus dedos sobre mi pelo
su forma tonta e inocente de besar
su aventura de recordar el futuro.
Es un niño eterno, debo decir,
pero aun no puedo creer que sea cierto.

Aun no puedo, y me niego muchas veces
me niego que sea cierta su ternura porque no tiene sentido,
me niego su inocencia por el frío que tantas veces he sentido en sus palabras.
Porque es fugitivo de todas mis creencias y es cazador de todas mis costumbres.

Me niego a dormir en sus sueños, porque no quiero, no sé, no me atrevo.