Quizás si te amara,
si te mostrara el camino que surcan mis sueños
si te encaminara
a vivir un momento de nuestro futuro
quizás aceptaras a
saciarte de mi la sed.
Quizás si buscara
en la prisa el impulso ideal
e imitar de los demás
la forma de invitar
el no juzgar ni jugar
a nada por debajo del mar.
Quizás si aceptara
que al amor lo seducen las flacas
y lo atan y lo encausan
a morir abrazado
a su sueño de amar.
No entiendo la suerte
ni la muerte que nace de nosotros los suertudos
ni los nudos que nos hace evidentes
ni los miedos a perder el norte
ni la incertidumbre.
lunes
No quedamos
No sin esperanzas se sienta uno en los vaivenes,
se para uno de frente a la puerta del tren,
piensa uno en engordar y practicar la lectura y la postura;
No de la nada le nace a uno juguetear con el abismal miedo de saludar a las desconocidas,
invitarlas a salir, tomarlas de la mano o acariciarles el lóbulo de la oreja.
Al menos yo,
que estoy un poco muy cansado,
al menos; yo qué sé de la suerte;
estás tan lejos, en cualquiera de los sentidos
esa noche nos conocimos
y esa noche habría apostado todo, lo juro,
pero no sé, me ahuyentó tu abrazo,
que fue como un lazo al cuello,
como un lazo y un hachazo al viaje en que me había envuelto
no eres mi tipo,
soy un niño, tú eres una niña también,
pero no eres mi tipo,
quizá te agrade mi boca y lo que dice
quizá me agraden tus manos y cicatrices,
pero no eres mi tipo,
no lo pretendas ser.
se para uno de frente a la puerta del tren,
piensa uno en engordar y practicar la lectura y la postura;
No de la nada le nace a uno juguetear con el abismal miedo de saludar a las desconocidas,
invitarlas a salir, tomarlas de la mano o acariciarles el lóbulo de la oreja.
Al menos yo,
que estoy un poco muy cansado,
al menos; yo qué sé de la suerte;
estás tan lejos, en cualquiera de los sentidos
esa noche nos conocimos
y esa noche habría apostado todo, lo juro,
pero no sé, me ahuyentó tu abrazo,
que fue como un lazo al cuello,
como un lazo y un hachazo al viaje en que me había envuelto
no eres mi tipo,
soy un niño, tú eres una niña también,
pero no eres mi tipo,
quizá te agrade mi boca y lo que dice
quizá me agraden tus manos y cicatrices,
pero no eres mi tipo,
no lo pretendas ser.
Ni tú, ni yo, ni nosotros, ni nadie.
Lo que quiero decir es que:
Yo no soy una estrella fugaz,
ni un milagro,
ni nada más especial
que cualquier tarde nublada o soleada,
no pretendí ni pretendo amarrarte a mis pies y hacerte depender,
más bien, todo lo contrario.
No entiendo la necesidad de necesitar depender,
no dependo de ti ni lo pretendí hacer;
sólo te hablé por la posibilidad de,
al caminar,
al caminar,
tomarte los dedos y asimilar tu compás,
no más.
Muchacha, qué suave te resbalan mis palabras,
que fácil me estrujas en la cara un 'porque no',
un 'porque no quiero',
un 'porque no sé',
'porque no te necesito';
un 'porque no sé',
'porque no te necesito';
me di cuenta, por eso me gustaste al inicio.
Pero tranquila,
no vine a llevarte a ningún lugar que no quieras ir,
no vine a llevarte a ningún lugar que no quieras ir,
ni a hacerte pasear por los márgenes de tu biblia y la mía.
Yo soy un poeta, amor,
mi intención era hacerte feliz,
mi intención era hacerte feliz,
quitarte el ceño fruncido,
y quitarte el miedo a saltar algún día
de tu acostumbrada paz.
de tu acostumbrada paz.
Las cosas como son,
que no uso guantes ni espadas, voy desnudo,
con el corazón y la esperanza
de escudo y fusil.
jueves
Ni antes ni ahora.
Como la ropa interior desgastada que no usas,
o el cepillo de dientes vencido,
malgastas esperanzas en el camino
por sueños vagos, vaguísimos,
que sabes, terminarán muertos de frío.
No somos desperdicio de un ángel, no somos basura podrida,
ni el intento fallido del hijo traidor de un egoísta.
A veces susurro a mi futuro las cosas que quiero que sepa.
Invertir en futuro es el miedo, el dinero no existe.
Ojalá que estudiar me haga feliz, no más sabio,
ojalá y tu sonrisa ilumine mi sol y mis tardes nubladas;
pero mientras: rascarme con poemas donde la piel arda.
Perdona el furor de mi huida,
perdona que la juventud me caiga encima
y que no sepa qué hacer con mis años,
que siga siendo el mismo niño de antaño
que juguetee contigo mientras me besas
que te hable del polvo de hadas mientras me acaricias
y que te quiera abrazar al dormir.
o el cepillo de dientes vencido,
malgastas esperanzas en el camino
por sueños vagos, vaguísimos,
que sabes, terminarán muertos de frío.
No somos desperdicio de un ángel, no somos basura podrida,
ni el intento fallido del hijo traidor de un egoísta.
A veces susurro a mi futuro las cosas que quiero que sepa.
Invertir en futuro es el miedo, el dinero no existe.
Ojalá que estudiar me haga feliz, no más sabio,
ojalá y tu sonrisa ilumine mi sol y mis tardes nubladas;
pero mientras: rascarme con poemas donde la piel arda.
Perdona el furor de mi huida,
perdona que la juventud me caiga encima
y que no sepa qué hacer con mis años,
que siga siendo el mismo niño de antaño
que juguetee contigo mientras me besas
que te hable del polvo de hadas mientras me acaricias
y que te quiera abrazar al dormir.
sincero
Hazme volver a derretir las letras, caminar inventando el camino
vivir sin ser visto y tomar inconsciencia del ritmo que imito;
No disculpes ni distraigas la mirada,
no te empañes de falsas alarmas
no te canses de mi forma de besar
no me quieras descorazonar.
Evoca en mi tus miedos y trágalos,
transfiéreme el poder controlarte, suicídate
perdona la rabia, el dolor, los calmantes
perdona el temor de quedarme distante.
Voy a amar tus decepciones y faltas,
me vas reafirmar el camino,
no quiero entregarte las llaves de mi casa
más bien quiero mudarme a tu ombligo.
No escarbes mis lombrices, no mates mis sueños,
permíteme jugar al escondite y perderme contigo,
no eches raíces en planetas distantes
mas revélate ante mi y dispara
si ves que no tengo arreglo.
vivir sin ser visto y tomar inconsciencia del ritmo que imito;
No disculpes ni distraigas la mirada,
no te empañes de falsas alarmas
no te canses de mi forma de besar
no me quieras descorazonar.
Evoca en mi tus miedos y trágalos,
transfiéreme el poder controlarte, suicídate
perdona la rabia, el dolor, los calmantes
perdona el temor de quedarme distante.
Voy a amar tus decepciones y faltas,
me vas reafirmar el camino,
no quiero entregarte las llaves de mi casa
más bien quiero mudarme a tu ombligo.
No escarbes mis lombrices, no mates mis sueños,
permíteme jugar al escondite y perderme contigo,
no eches raíces en planetas distantes
mas revélate ante mi y dispara
si ves que no tengo arreglo.
Princesas
Sé de chicas, mariposas
mágicas y hermosas
que no creen la magia,
la magia que existe
en el rastro que dejan
al andar.
Que no creen poder matar
los dragones,
y todos los príncipes,
con la mirada.
Son inmensas,
se extienden en sueño y realidad
son tantos los soñadores que sólo viven para ellas
me consta, hay días en que siquiera distingo
lo idealizado y la verdad.
mágicas y hermosas
que no creen la magia,
la magia que existe
en el rastro que dejan
al andar.
Que no creen poder matar
los dragones,
y todos los príncipes,
con la mirada.
Son inmensas,
se extienden en sueño y realidad
son tantos los soñadores que sólo viven para ellas
me consta, hay días en que siquiera distingo
lo idealizado y la verdad.
Beso a verso
no, no, no
ni tan simple ni tan complejo
ni sin explicación,
no sólo digas eso y te vayas
quédate y explica
dos veces, que me pierdo en tu mirada
lo sabes, y en tu boca, mariposa.
¿Qué es lo extraño del día
en que te quiero besar y no puedo,
que por miedo a irrumpir en tu armonía,
sin pensar que quizás sólo eso faltaría,
me reservo un te quiero?
¿Qué somos, qué fuimos, y qué pudimos ser?
¿Qué crees? no se puede uno morir sin nacer,
no se pierde aquello en lo que no se ha dejado de creer.
El surco del camino a fuerza de costumbre está hecho
porque nadie nunca en su sano juicio ha razonado
que el común de la gente invente lo que vos y yo inventamos
cada vez que te sueño, lúcido o dormido,
cada vez que descubro tu calor en un abrazo.
Creo que vos y yo tenemos el mismo rumbo
aunque paseemos por distintos caminos.
ni tan simple ni tan complejo
ni sin explicación,
no sólo digas eso y te vayas
quédate y explica
dos veces, que me pierdo en tu mirada
lo sabes, y en tu boca, mariposa.
¿Qué es lo extraño del día
en que te quiero besar y no puedo,
que por miedo a irrumpir en tu armonía,
sin pensar que quizás sólo eso faltaría,
me reservo un te quiero?
¿Qué somos, qué fuimos, y qué pudimos ser?
¿Qué crees? no se puede uno morir sin nacer,
no se pierde aquello en lo que no se ha dejado de creer.
El surco del camino a fuerza de costumbre está hecho
porque nadie nunca en su sano juicio ha razonado
que el común de la gente invente lo que vos y yo inventamos
cada vez que te sueño, lúcido o dormido,
cada vez que descubro tu calor en un abrazo.
Creo que vos y yo tenemos el mismo rumbo
aunque paseemos por distintos caminos.
lunes
"Escoge otro sueño y síguelo"
recoge las palabras cursis
los pedazos del discurso favorito,
rearma el estilo infalible,
cierra la pestaña de la canción más hermosa del mundo,
y vete sin hacer ruido.
ve a dormir, descansa
no será fácil sacar lo tóxico de todo lo que está dentro,
por eso es bueno empezar con pilas nuevas.
---
sigues cayendo al mismo hoyo,
tropezando la misma piedra,
pobre de esos que, como tú,
no han quedado arropados por el nuevo siglo;
ya los tiempos no son los mismos.
Malinterpretar es tan fácil
tanta subjetividad envuelven las utopías
que soñar quedó desfasado por cosas concretas
casas, carros, carreras, cortinas,
estantes con libros de Cohelo y Cortázar.
¡Qué desgracia te ha tocado vivir, poeta!
los pedazos del discurso favorito,
rearma el estilo infalible,
cierra la pestaña de la canción más hermosa del mundo,
y vete sin hacer ruido.
ve a dormir, descansa
no será fácil sacar lo tóxico de todo lo que está dentro,
por eso es bueno empezar con pilas nuevas.
---
sigues cayendo al mismo hoyo,
tropezando la misma piedra,
pobre de esos que, como tú,
no han quedado arropados por el nuevo siglo;
ya los tiempos no son los mismos.
Malinterpretar es tan fácil
tanta subjetividad envuelven las utopías
que soñar quedó desfasado por cosas concretas
casas, carros, carreras, cortinas,
estantes con libros de Cohelo y Cortázar.
¡Qué desgracia te ha tocado vivir, poeta!
miércoles
No culpes a la brisa de traerme enamorado
Eres una flor en ideal,
un espacio inocupable
lo que callan los suspiros
el desgaste de las rocas en la orilla del mar.
Soy la arena que abraza tus pies
el domingo por la tarde
una mañana cualquiera
un amigo y un quizás.
Somos piedra y camino
risa y rabia
incertidumbre
dicha, si caminamos contiguos.
un espacio inocupable
lo que callan los suspiros
el desgaste de las rocas en la orilla del mar.
Soy la arena que abraza tus pies
el domingo por la tarde
una mañana cualquiera
un amigo y un quizás.
Somos piedra y camino
risa y rabia
incertidumbre
dicha, si caminamos contiguos.
lunes
El verdadero es el peor amor.
Ese amor
que sentimos en las venas,
que nos hace madrugar,
que nos mece por las noches,
que nos tiende de cabeza al sol,
que nos estruja los miedos,
que nos vende y que nos compra.
Ese amor
que llamamos verdadero,
que se va en un año,
que nos deja y se enamora de otro amor
que no nos compra ni una mota de capricho,
que no entendemos
y al que ni hacemos el amor.
Ese amor
no puede ser mejor que el peor,
porque justamente es el más desgraciado,
el abrupto,
el que nos hace conocer los extremos.
Y para mi
que no creo en fantasmas ni enemigos,
que no olvido y que amo eternamente,
no puede resultar más sanguinario el intento de mantenerme pendiente a ti,
cerca de ti y de los tuyos, mi amor verdadero,
que cualquier excusa aprovecho para llamarte e inventarme contigo 3 minutos
una charla forzada sobre el óxido del tiempo, la vagancia y las necesidades laborales.
Somos el tiempo que nos queda,
por eso también somos y no sólo éramos.
Somos el instante en que se abre una herida,
porque al final sólo habremos sido lo que se dejó sentir,
lo que se elevó sobre el calor de siempre,
el drama con que cargo mis insultos,
y el paseo que hice con vos a los museos.
No somos más, amor, que dos gaviotas,
dos gaviotas que una vez, al menos una vez,
se miraron fijamente.
que sentimos en las venas,
que nos hace madrugar,
que nos mece por las noches,
que nos tiende de cabeza al sol,
que nos estruja los miedos,
que nos vende y que nos compra.
Ese amor
que llamamos verdadero,
que se va en un año,
que nos deja y se enamora de otro amor
que no nos compra ni una mota de capricho,
que no entendemos
y al que ni hacemos el amor.
Ese amor
no puede ser mejor que el peor,
porque justamente es el más desgraciado,
el abrupto,
el que nos hace conocer los extremos.
Y para mi
que no creo en fantasmas ni enemigos,
que no olvido y que amo eternamente,
no puede resultar más sanguinario el intento de mantenerme pendiente a ti,
cerca de ti y de los tuyos, mi amor verdadero,
que cualquier excusa aprovecho para llamarte e inventarme contigo 3 minutos
una charla forzada sobre el óxido del tiempo, la vagancia y las necesidades laborales.
Somos el tiempo que nos queda,
por eso también somos y no sólo éramos.
Somos el instante en que se abre una herida,
porque al final sólo habremos sido lo que se dejó sentir,
lo que se elevó sobre el calor de siempre,
el drama con que cargo mis insultos,
y el paseo que hice con vos a los museos.
No somos más, amor, que dos gaviotas,
dos gaviotas que una vez, al menos una vez,
se miraron fijamente.
domingo
Ni siquiera en recuerdos
No pude resistir tu muerte, amor
me dejaste vacío y deshecho
partiste conmigo, con todo mi pasado, con todos mis amigos
no dejaste, siquiera un castigo.
Dejaste un cuerpo inmutable y absurdo,
ridículamente libre.
Al nunca jamás donde marchaste no llegaré
te llevaste contigo al hada
te llevaste mis alas
sólo me queda el silencio y mi timidez.
No encuentro sentido en el gasto
ni en tu ilógico pretexto
que de lógico no necesitaría nada para que sea justo
pero que la decencia lo amerita, y mis miedos.
No quiero volver a saber de nosotros
ni siquiera en recuerdos
ni siquiera en las cartas que escribí a tu nombre
ni en estos versos
que mañana serán algo que no entenderé.
Tu adiós no es más que la víspera de mi huida
mi huida al desierto,
la huida de mi alter ego
al abismo de la vanidad.
Tan bien recuerdo en este instante tu nariz, la punta de tus dedos
que pensar que mañana te olvidaré, me mata,
estoy en mi mismo un poco muerto ya,
porque vos y yo sabemos que ya lo veía venir
esa partecita incrédula y celosa todo lo suponía
"no estarías como decías en el final de mis días"
y vaya que acertó.
Es un poco injusto preguntarse; masoquista,
si sabiendo este final al conocerte, igual aceptaría;
esta aventura finita y eterna.
Olvídate de los dos, amor
olvida todo lo que ya no existe
y desde ya, nunca existió.
me dejaste vacío y deshecho
partiste conmigo, con todo mi pasado, con todos mis amigos
no dejaste, siquiera un castigo.
Dejaste un cuerpo inmutable y absurdo,
ridículamente libre.
Al nunca jamás donde marchaste no llegaré
te llevaste contigo al hada
te llevaste mis alas
sólo me queda el silencio y mi timidez.
No encuentro sentido en el gasto
ni en tu ilógico pretexto
que de lógico no necesitaría nada para que sea justo
pero que la decencia lo amerita, y mis miedos.
No quiero volver a saber de nosotros
ni siquiera en recuerdos
ni siquiera en las cartas que escribí a tu nombre
ni en estos versos
que mañana serán algo que no entenderé.
Tu adiós no es más que la víspera de mi huida
mi huida al desierto,
la huida de mi alter ego
al abismo de la vanidad.
Tan bien recuerdo en este instante tu nariz, la punta de tus dedos
que pensar que mañana te olvidaré, me mata,
estoy en mi mismo un poco muerto ya,
porque vos y yo sabemos que ya lo veía venir
esa partecita incrédula y celosa todo lo suponía
"no estarías como decías en el final de mis días"
y vaya que acertó.
Es un poco injusto preguntarse; masoquista,
si sabiendo este final al conocerte, igual aceptaría;
esta aventura finita y eterna.
Olvídate de los dos, amor
olvida todo lo que ya no existe
y desde ya, nunca existió.
sábado
Te odio
Y al olor a ti que sale de tu pelo,
que me envuelve y me hala hacia lo absurdo,
hacia el estanco de caer en ti sin caer contigo.
Odio saber que me tienes pendiente,
que me escuchas y me miras aunque estés ausente.
Cuan impecable omnipresencia te compone,
llenando mi intimidad de un ridículo vacío.
Quedas intacta de mi,
del ácido que esparcen mis palabras,
de mi intento de tocarte la mirada, el corazón y las agallas.
Quedas sola, solitaria, única;
imperfecta sólo para hacerme desearte un poco más,
porque nunca es suficiente.
Contigo no vale renegar de mi o de mi pasado,
no vale comprenderme eterno ni soberbio, ni minúsculo.
Sigues ahí, siendo ideal, mas no para mi.
que me envuelve y me hala hacia lo absurdo,
hacia el estanco de caer en ti sin caer contigo.
Odio saber que me tienes pendiente,
que me escuchas y me miras aunque estés ausente.
Cuan impecable omnipresencia te compone,
llenando mi intimidad de un ridículo vacío.
Quedas intacta de mi,
del ácido que esparcen mis palabras,
de mi intento de tocarte la mirada, el corazón y las agallas.
Quedas sola, solitaria, única;
imperfecta sólo para hacerme desearte un poco más,
porque nunca es suficiente.
Contigo no vale renegar de mi o de mi pasado,
no vale comprenderme eterno ni soberbio, ni minúsculo.
Sigues ahí, siendo ideal, mas no para mi.
miércoles
El hombre tonto removió las montañas.
A prisa,
sin ninguna pausa,
tronco a tronco,
piedra a piedra,
gota a gota,
mientras la necesidad surgía;
la necesidad de agua pura,
la necesidad de cruzar,
la necesidad de cierta energía y cierto calor,
la necedad de necesitar cosas innecesarias,
la necedad de insistir.
Metro a metro
de la copa a la falda se bajó todo lo que había,
todo lo que producía,
todo lo que costaba
y todo lo que se podía costear.
Y ahora,
que no hay montaña,
ni agua,
ni tronco,
ni piedra...
no queda más que empezar a sembrar...
sin ninguna pausa,
tronco a tronco,
piedra a piedra,
gota a gota,
mientras la necesidad surgía;
la necesidad de agua pura,
la necesidad de cruzar,
la necesidad de cierta energía y cierto calor,
la necedad de necesitar cosas innecesarias,
la necedad de insistir.
Metro a metro
de la copa a la falda se bajó todo lo que había,
todo lo que producía,
todo lo que costaba
y todo lo que se podía costear.
Y ahora,
que no hay montaña,
ni agua,
ni tronco,
ni piedra...
no queda más que empezar a sembrar...
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