Yo no soy una estrella fugaz,
ni un milagro,
ni nada más especial
que cualquier tarde nublada o soleada,
no pretendí ni pretendo amarrarte a mis pies y hacerte depender,
más bien, todo lo contrario.
No entiendo la necesidad de necesitar depender,
no dependo de ti ni lo pretendí hacer;
sólo te hablé por la posibilidad de,
al caminar,
al caminar,
tomarte los dedos y asimilar tu compás,
no más.
Muchacha, qué suave te resbalan mis palabras,
que fácil me estrujas en la cara un 'porque no',
un 'porque no quiero',
un 'porque no sé',
'porque no te necesito';
un 'porque no sé',
'porque no te necesito';
me di cuenta, por eso me gustaste al inicio.
Pero tranquila,
no vine a llevarte a ningún lugar que no quieras ir,
no vine a llevarte a ningún lugar que no quieras ir,
ni a hacerte pasear por los márgenes de tu biblia y la mía.
Yo soy un poeta, amor,
mi intención era hacerte feliz,
mi intención era hacerte feliz,
quitarte el ceño fruncido,
y quitarte el miedo a saltar algún día
de tu acostumbrada paz.
de tu acostumbrada paz.
Las cosas como son,
que no uso guantes ni espadas, voy desnudo,
con el corazón y la esperanza
de escudo y fusil.