Mis pensamientos más sinceros esta noche son de un deseo triste,
deseo que merma cada cicatriz causada,
que levanta cada partícula de polvo acomodada en el tiempo
que susurra y grita, enmudecido, tu nombre.
Deseo poder verte mirarme, detrás de los años que pueda tardar,
jugar a haber ganado la paz,
bailar con vino y madre la canción más placentera
por la dicha de que entiendes mi cantar.
Y verte llorar.