sábado

No puede uno recordar la idea de caballo al nacer, pero hoy no me importa, me basta con las sombras.

Si alzas la vista y miras muy alto, puede que encuentres un lugar cómodo donde descansar, hace buen viento allí, uno normalmente no se atreve a volar, pero da la sensación de que uno tiene abiertas las alas tanta invitación, y no hay lugar ni tiempo para limitar el pensamiento y descender, le hace bien al alma escaparse del cuerpo y dejarse ver... se siente bien.

Pero es una tristeza encantadora, la de no encontrar refugio en tantas plazas al aire. Allá se pasean un poco las desdichadas y los desdichados y las descorazonadas y los des... es sólo otra forma de llamar la realidad; desdicha.

Uno casi siempre cree que tiene más edad en el pensamiento de la que dice el cuerpo, que el tiempo es una medida que limita al ser del desconcierto, casi no recuerdo la experiencia de tocar, llenar toda mi piel del calor de otro cuerpo, renunciar a las ideas, vagar por mi curiosidad inquieta y retozar cerca a tu cuello o tus caderas, casi no recuerdo las cosas a las que renuncié queriendo ser perfecto.

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