domingo

Ni siquiera en recuerdos

No pude resistir tu muerte, amor
me dejaste vacío y deshecho
partiste conmigo, con todo mi pasado, con todos mis amigos
no dejaste, siquiera un castigo.

Dejaste un cuerpo inmutable y absurdo,
ridículamente libre.
Al nunca jamás donde marchaste no llegaré
te llevaste contigo al hada
te llevaste mis alas
sólo me queda el silencio y mi timidez.

No encuentro sentido en el gasto
ni en tu ilógico pretexto
que de lógico no necesitaría nada para que sea justo
pero que la decencia lo amerita, y mis miedos.

No quiero volver a saber de nosotros
ni siquiera en recuerdos
ni siquiera en las cartas que escribí a tu nombre
ni en estos versos
que mañana serán algo que no entenderé.

Tu adiós no es más que la víspera de mi huida
mi huida al desierto,
la huida de mi alter ego
al abismo de la vanidad.

Tan bien recuerdo en este instante tu nariz, la punta de tus dedos
que pensar que mañana te olvidaré, me mata,
estoy en mi mismo un poco muerto ya,
porque vos y yo sabemos que ya lo veía venir
esa partecita incrédula y celosa todo lo suponía
"no estarías como decías en el final de mis días"
y vaya que acertó.

Es un poco injusto preguntarse; masoquista,
si sabiendo este final al conocerte, igual aceptaría;
esta aventura finita y eterna.

Olvídate de los dos, amor
olvida todo lo que ya no existe
y desde ya, nunca existió.

No hay comentarios: