Te contaré en retrospectiva una historia hermosa. Fue calurosa la noche en que quise volver a ver tus ojos al despertar, querer palpar tus labios al llegar; porque después de todo no pude evitar ser un romántico, que entrega el alma por un sueño. Romper contacto con el mal que se hizo dueño de mi historia, de mi inocencia, de mi inconsciencia y de mi credo, fue sin remedio el indicio de algo bueno, eso creo; Es que no supe mitigar el desespero de no sentir el suelo, perder el rastro de mi última oportunidad para olvidar el duelo.
Así terminé solo, sobre la arena, y las olas eran ya sólo mareas, sin trasfondo, sin poemas; no pude perdonar quien era, y esa vida de banalidad era la rea. Entonces era fatal, no soportar la realidad, de no poder quitar de mi mirar tu molde.
Mierda, que te extraño, que de verdad no conozco...