Quise darte una vida, con tus impulsos, con mis errores, con tu desgane, tu terquedad, tu aburrimiento, con tu rutina. Una vida con todo lo que me pudieras ofrecer, tu indecisión, tus miedos, tu inconsciencia, tu ignorancia, tu repudio, el dolor de toparme contigo molesta, aburrida, ocupada, cansada...
Quise darte una vida que fuera tuya, darnos una vida que fuera nuestra. Nunca dejar de amar tu sonrisa; recordarte es mi más grande dolor, y recordarte es mi vida.
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