jueves

Un día te despiertas con un brote desmedido de ganas por cambiar lo pasado, y llega el circo a tu pueblo con hazañas asombrosas, ideadas para dejarte perplejo, y vaya que lo logran.

Empiezas a recordar algo distinto, ya el pasado se a ido y quedó arrinconado al olvido, esta nueva atracción te da más y mejor regalo, un placer más trabajado.

A ratos de despegas un poco, saltas fuera y vuelves a sentir el frió de la noche. El calor y la presura van bajando y te entra un terrible pánico de que cierre aquel parque que tanto estás disfrutando que vuelves corriendo. Y tratando de mezclarte un poco más al circo tropiezas un montón hasta entender que no hay espacio para ti, que para verles debes pagar siempre taquilla. Te desgastan un montón esas entradas así que te vas, es decir, vuelves; y comprendes que amar es asunto de toda la vida.

No hay comentarios: