No seas tan egoísta,
mira un rato hacia otro lado
que yo también te quiero ver.
Y sabes que me espantas si me miras,
me sonrío por los nervios,
por el miedo de que nos vayamos a besar
en este encuentro tan casual y tan perfecto.
Es lindo saber cuan conectados andamos,
si bien nos ignoramos,
bien sabemos del otro
y de cuando rozan nuestras manos
al balancearse al caminar.
Y de cómo mínimamente la sostenemos en el roce
cuanto más podamos,
indiferentes por su puesto,
como si de la mera gravedad se tratase.
No tienes que decir nada,
mas no tengas miedo de hablar.
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