martes

Me está envolviendo un aire extraño que te quiero regalar, una asombrosa verdad que guardaba en la nevera; y ni comía por miedo a verla, quise olvidarla, pero tu calma me mata el alma.

Trato de arrastrar el pasado conmigo, y llevo un montón de cadenas al cuello que no me atrevo a soltar, ni camino.

"Hay que soltar lo que pesa para poder volar"

Ando construyendo quizás un error en el camino y si da frutos...
Quisiera poder alentarme pero ni se me ocurre la idea de pensar que podría pasar que su esencia sea el pase de tu olvido.

Te extraño, a cada parte de tu misterioso nadie, y ya esto no es un juego. No te voy a engañar, no te miento, cada una es cada cual, y tengo miedo, de que nadie te pueda superar.