domingo
... Cuando el alma se parte en dos, y más que eso, se ha olvidado en el tiempo para que la carne y lo real tome las riendas del mundo, la sed comienza a crecer, y no cede… se adueña de cada neurona y se entremezcla con todo lo que sentimos, haciendo de cada sensación el ejemplo perfecto para alcanzar el cielo y gemirle a Dios en la cara, pero así como crece la sed, se vacía el alma, que no existe y el hipotético agujero de tu pecho, se torna negro y profundo… pero recuerda, “un agujero no tapa otro agujero, solo lo hace mas grande”… el destello de la luz del sol, con tu cuerpo a medio desnudar en medio del desahucio de un mar seco y sin emociones o vacías y sin sentido, fijándose en tus negras pupilas te hará sentir el frío del alma, entonces dios, Gaia, la vida misma, penetrará tu ser y te hará encontrar aquello que buscas para saciar tu sed, llenar el vacío y curarte el alma… Entonces conocerás la verdad y la verdad te hará libre…
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