El oxido y el desgaste del tiempo me han debilitado, mi armadura se a estropeado y me he cansado. Soy el caballero que, ya sin fuerzas, tiene toda la intención de luchar una vez más, de pararse en la batalla y entregar su última sangre por su ideal. En un punto muy íntimo también sé que es un poco absurdo todo esto, pero deberías saber cómo es esto de la magia y cómo envuelve a uno en ese aire de esperanza cada vez que suena el más mínimo llamado a la atención.
Faltaría si no digo que da un poco de lástima y vergüenza esto que nos pasa a los dos, que no te entienda. Te juro que me gusta pensar que crees que me diste una respuesta adecuada para mantenerme a esta distancia y atento, te juro que pretendo un montón de tus motivos para tener sentido y entender un verso, una indirecta o una mirada, que es casi lo mismo. Y todo esto es sólo porque me aterra y me pierde un poco más imaginar que buscas cansarme de tenerme aquí dispuesto y que en los recovecos de tu intimidad quisieras que yo pierda el deseo de que algún día conmigo quieras volar.
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