sábado

Hogar, dulce hogar.

Mi mamá me hace sentir tan fuera de mi hogar, desde que atraviesa la puerta, parece como si el yo tocar los muebles de la casa arruinan toda la armonía del orden que ella plantea, y ningún trasto es para nada si yo lo estoy usando, la silla del comedor no es para moverla, el sofá no es para acostarse, la mesa no es para poner la laptop, la desktop no es para comer, nada es para nada, la casa no es para vivir...

El ceño fruncido es su forma más común de mirar, no sabe llegar y descansar y si no le cuento toda la verdad, si oso no tratarla como a la mejor amistad, me reprocha como si no la respetara.

Y me enferma no sentirme en mi hogar, sin tener adonde ir no me quiero quedar y prefiero pasar toda la tarde metido en la pc a verle odiarme por no querer comer antes de las tres.

Cuando sea grande, no quiero ser como vos.

1 comentario:

Omar Peña dijo...

Yo amo a mi mamá, que quede claro.